El mal que pone en riesgo a la mitad de la población

El paludismo o malaria es una enfermedad causada por parásitos transmitidos por la picadura de los mosquitos hembra “Anopheles”, que están infectados con el virus. Está catalogada como mortal ya que causa miles de defunciones en humanos. A pesar que existen cinco especies de parásitos causantes del paludismo, las más peligrosas son: Plasmodium falciparum y Plasmodium vivax. paludismo

El primera (P. falciparum) se trata de un parásito más prevalente en el continente africano. Sin embargo, es el responsable de la mayoría de las muertes provocadas por el paludismo en todo el mundo. El segundo es un parásito que causa paludismo en la mayoría de los países fuera del África.

¿Cómo se manifiesta?

En una persona no inmune, los síntomas pueden aparecen entre los 10 y los 15 días después de la picadura del mosquito infectado. Algunos síntomas son considerados débiles pero si no se tratan en las primeras 24 horas, podrían ser mortales. Por lo tanto la recomendación es mantenerse pendiente ante la fiebre, dolor de cabeza, escalofríos y vómitos. Los niños, por su parte, llegan a manifestar uno o más síntomas como: anemia grave, sufrimiento respiratorio relacionado con la acidosis metabólica o paludismo cerebral.

Sectores en riesgo

Según datos de la OMS, en 2015 se siguió transmitiendo en 95 países y territorios. En ese mismo año, cerca de 3200 millones de personas corrían el riesgo de padecer la enfermedad. Esto representa  casi la mitad de la población mundial, de ahí la preocupación por parar esta transmisión continua.

Los menores son más vulnerables en zonas donde la transmisión del paludismo es elevada. Los niños por debajo de los cinco años estás más propensos a contraer la infección, enfermar y fallecer. Un 70% de las muertes por paludismo se registran en este rango de edad. Otros grupos con elevado riesgo de infectarse y presentar manifestaciones graves son los lactantes, las embarazadas y los pacientes con VIH/sida.

Prevenir es controlar a tiempo

Hay dos medidas de prevención que son efectivas para combatir el mosquito transmisor: utilizar mosquitero para dormir y fumigar los interiores con insecticidas de acción residual (FIAR). Al dormir debemos proteger todo nuestro cuerpo y evitar que alguna parte quede expuesta. Esta medida debe ser permanente en niños, lactantes y ancianos quienes están más propensos a las picaduras de insectos.

La OMS afirma que la fumigación con FIAR es una intervención potente y logra reducir en poco tiempo la transmisión del paludismo. La máxima eficacia se obtiene al fumigar al menos el 80% de las casas y tiene una duración de 3 a 6 meses. En zonas de alto índice de infección es necesario repetir la operación varias veces, en específicos en temporadas de mayor brote.